De acuerdo con las encuestas del SAT, la mayoría de los contribuyentes demanda un trato justo y facilidades para cumplir con el fisco
Miguel Ángel Ensástigue / El Sol de México
Los contribuyentes mexicanos están cansados de la burocracia, la falta de claridad y los procesos desiguales en el pago de impuestos. Para algunos, la clave para fortalecer la recaudación no está en aumentar auditorías ni endurecer sanciones, sino en hacer el sistema tributario más justo y sencillo.
Así lo reflejan las más recientes encuestas del Servicio de Administración Tributaria (SAT), correspondientes al segundo trimestre de 2025 con una muestra de 800 personas, donde la principal demanda ciudadana fue lograr mayor equidad en el cobro de impuestos de acuerdo con el tipo de régimen fiscal.
El mensaje es claro: los mexicanos quieren pagar, pero quieren hacerlo en condiciones justas y sin tanta burocracia.
Según los estudios del SAT, al cierre del segundo trimestre del año, la simplificación de trámites y la reducción de papeleo fue la segunda petición más repetida por los usuarios, seguida del desarrollo de plataformas electrónicas más modernas y fáciles de usar.
Para conocer la opinión de las personas, el organismo realiza diversas encuestas telefónicas a los contribuyentes, tanto a personas físicas como morales, con el fin de comprender la percepción que tienen sobre los servicios o atención de los funcionarios.
Por ejemplo, para saber qué tan costoso es cumplir con las obligaciones fiscales, el SAT considera los gastos de cada persona en internet, asesorías, honorarios de un contador, transporte, entre otros rubros.
“Lo que pedimos no es pagar menos, sino que sea justo. Los pequeños negocios no tenemos el mismo respaldo que las grandes empresas y aun así cargamos con trámites pesados”, comentó María Isabel Mendoza, dueña de una papelería en la alcaldía Iztapalapa, Ciudad de México.
Para la pequeña empresaria, declarar impuestos parece un examen. “Cada año cambian formatos o requisitos, y si te equivocas, las multas no se hacen esperar”, agregó Mendoza, quien lleva más de una década cumpliendo con el régimen de personas físicas con actividad empresarial.
Yo no me niego a pagar, pero deberían facilitarnos las cosas. Uno pierde horas intentando entrar a la plataforma o corrigiendo errores que ni siquiera entiende
El descontento con los trámites fiscales no es nuevo, pero sí creciente. Desde 2019, las encuestas del SAT muestran que los contribuyentes se quejan de que las plataformas son poco intuitivas, tienen exceso de requisitos y una atención desigual entre grandes empresas y pequeños negocios.
En años recientes, también ha aumentado la percepción de que no todos los sectores enfrentan el mismo rigor fiscal. Mientras que las microempresas o trabajadores independientes deben justificar cada ingreso, muchos sienten que los grandes corporativos “siempre encuentran un resquicio”.
Además de la equidad y la simplificación, los encuestados destacaron la necesidad de mejorar la difusión de información sobre las obligaciones fiscales y aumentar la base de contribuyentes.
En menor medida, también se pidió fortalecer los mecanismos de control para combatir la evasión fiscal y erradicar la corrupción dentro de la institución.
“La palabra clave es confianza. Si el SAT quiere que más gente cumpla, debe garantizar que las reglas aplican para todos por igual”, dice José Trejo, diseñador gráfico independiente.
Con apenas 32 años, Trejo aprendió a declarar sus impuestos por su cuenta, entre tutoriales en internet y llamadas interminables al centro de atención del SAT.
Cada mes dedica al menos una tarde completa a revisar facturas, corregir errores y lidiar con un sistema que “parece hecho para confundir”.
José forma parte de los más de cuatro millones de trabajadores que se han incorporado a la formalidad bajo el Régimen Simplificado de Confianza (Resico). Pero incluso dentro de este esquema, señala, la falta de orientación sigue siendo una barrera.
Aun así, reconoce que pagar impuestos le da cierta tranquilidad. “Siento que hago lo correcto, que contribuyo. Sin embargo, esperaría que el SAT me tratara como ciudadano, no como sospechoso. Cumplir debería ser una experiencia más humana, más acompañada.”







